Se denomina ruido a cualquier sonido que sea calificado como molesto, desagradable o inoportuno por quien lo percibe. También al ruido se le considera un contaminante invisible ya que a diferencia de otros contaminantes, el ruido no deja residuos. Su radio de acción o de impacto se encuentra limitado a las características de la fuente que lo genera y del entorno donde se propaga. Este genera diversos efectos en la salud, afectando la calidad de vida de las personas.


El problema del ruido

El ruido es una consecuencia directa de cualquier actividad humana y tiene importantes efectos sobre la salud de las personas, que sobrepasan a aquellos vinculados estrictamente a la audición. Es un agente preponderante del estrés, dificulta la comunicación y los procesos de aprendizaje, afecta la recuperación de pacientes, el descanso y sueño entre mu­chos otros efectos, los que atentan progresivamente contra la calidad de vida de la población expuesta.

Las personas que viven en las grandes ciudades sufren a menudo el ruido provocado por el tráfico de los vehículos, el bullicio de los transeúntes y vecinos, obras de construcción y las industrias, esto hace muy difícil disfrutar del silencio, llegando a sufrir patologías causadas por este malestar.

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Niveles de ruido

El ruido, en general, se mide en una unidad conocida como decibel. El de­cibel es una relación matemática del tipo logarítmica, donde un aumento de 3 dB implica que la energía sonora aumenta al doble. Las empresas acústicas son los entes calificados para medir y certificar cuando una fuente sobrepasa la norma vigente, realizando una medición de ruido con un equipo llamado Sonómetro, que debe estar debidamente calibrado por el Instituto de Salud Pública (ISP).

La población, en general, está expuesta a niveles de ruido que oscilan en­tre los 35 y 85 dBA. Por debajo de los 45 dBA en un clima de ruido normal, generalmente nadie suele sentir molestias, pero cuando se alcanzan los 85 dBA, normalmente éstas aparecen. Por eso entre 60 y 65 dBA, para ruido diurno, se sitúa el umbral donde comienza la incomodidad para el ser humano.

Para tener una idea, podemos establecer que en el ambiente de una biblioteca se tienen 40 dBA, una conversación en voz alta a un metro de distancia registra unos 60 dBA, el tránsito de una calle muy agitada sobrepasa fácil los 85 dBA al borde de la vereda, y el despegue de un avión a 100 metros de distancia alcanza 140 dBA. La Organización Mundial de la Salud considera 50 decibeles como el límite superior deseable del ruido. Por encima de este nivel de confort acústico podemos tener una disminución auditiva y sufrir otras molestias a nivel psicológico.

  • Entre 50 y 90 db el oído sufre una cierta perturbación.
  • De 90 a 130 db el daño será permanente e irreparable.
  • Más de 130 db además de dolor se podrá sufrir la pérdida súbita de la audición por la incapacidad de regeneración de sus células.

En Chile se han realizado avances importantes en el marco regulatorio y en la entrega de información para crear mayor conciencia sobre la contaminación acústica.

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Fuente:
M.M.A. informe sobre el ruido.
www.inspiraction.org
www.cibel.cl